Desde el 21.03.26 al 11.07.26
V200
Los intentos de reencantar las cosas pertenecen a una imaginación compartida; la manufactura obstinada nos invade. Se trata de querer hacer que lo incierto se reconfigure, de modelar un prisma con el que irradiar otros accesos hacia aquello que permanece suspendido en la intuición.
En los repintes ensayamos un secreto: hacemos otros mundos con las manos. Es un punto entre lo que existe y lo que insiste en hacerlo; donde formamos moños sobre la madera y buscamos llegar al color escondido en la baba de un caracol. Es un trabajo que va por los bordes del deseo.
La pintura nos pica, se nos adhiere, aferra y abraza: no podemos borrar sus rastros; como el moho sobre la superficie que se infiltra por sitios inesperados y hace brotar otros tonos. Aunque lo pintemos entero de rosa aparece igual una mancha que llega sin anunciarse, ingobernable, rosa con moho. Ante la obstinación por encontrarlo todo, ese rosa mohosa desborda y redefine lo que toca, se vuelve condición y entonces lo hacemos práctica y modo de ver el mundo.
Desde ese fin lo trabajamos, dejándonos atravesar por la posibilidad que configuran nuestras manos. Lo que ellas traman es algo hechizo. Un hacer torcido donde aparecen recorridos inusitados, mientras revolotean animales y bicharracos escurridizos. En esta sala exploramos tres formas de practicar el tiempo, mientras crecemos tres veces de tamaño, nos alejamos tres veces de la belleza y nos acercamos una vez más a nuestras intuiciones. Al final, llegamos a una forma imposible de terminar a solas: una imagen en común.
El Club de la Pintura (2019, La Plata) es un colectivo integrado por pintoras, poetas, escultoras, bricolajistas e historiadoras del arte. La amistad, la mesa de trabajo compartida, el despliegue y rescate de materiales, el diálogo entre pintura y poesía, y los encuentros abiertos en el taller —con su vidriera a la calle en el Barrio del Mondongo— se fueron constituyendo como los pilares que definen la identidad del Club.
Como señala Claudia del Río: “más de dos hacen un club”. En ese espíritu, el Club de la Pintura se configura como un punto de encuentro, un espacio de pensamiento y de acción, donde lo colectivo se vuelve un lugar desde el cual imaginar y construir un presente y un porvenir más amables de habitar. Sus integrantes pintan juntxs para discurrir en un estado permanente de arte, buscando que la vida sea amiga del arte.
El colectivo está integrado por Agustín Poletti, Bautista Miranda, Eva Costello, Herbi, Juan Téllez, Julia Oliva Torre, Manuela Villanueva Fernández, M. Eugenia Bifaretti, Pilar Cuevas, Tori Ferlan y Victoria Macioci.



