Artistes: Mariana de Matteis, Juana Simona, Paula Landoni, Regina Igarzabal, Mariela Scafati, Pablo Rosales, Manuel Molina, Nicolás Martella, Javier Villa, Juan Reos, Santiago Villanueva, Juan Cruz Pedroni y Vic Musotto
Sábado 22.08.26
18.00h
Sala B
Las pasiones de las historias del arte
A mi madre, Graciela A. Di María quien me regaló la pasión por las historias del arte.
Esta exposición es una puesta en espacio de una investigación más amplia —y de largo aliento— que tiene como motor la pregunta por los modos de narrar las historias del arte, haciendo hincapié en la materialidad de dichas narraciones y en cómo las prácticas artísticas contemporáneas tensionan, reversionan y ponen en acción los pliegues y repliegues del ejercicio histórico.
Con las pasiones como horizonte, la muestra profundiza en las fuerzas que mueven a artistas e historiadores a preguntarse por los humores, los tonos, las huellas, los trazos y las retóricas que se ponen en juego al narrar. Sin abandonar el vínculo con el pasado ni la reactualización del concepto mismo de tiempo, la escritura con imágenes, el texto escrito y la relación con las fuentes devienen en herramientas poéticas donde la pregunta por la dimensión material de la historia se transforma en prácticas imaginarias.
Siguiendo estos movimientos —energías vitales— se presenta un conjunto de artistas cuyas búsquedas atraviesan distintos momentos de la historia del arte argentino, de la historiografía y de la teoría del arte o, directamente, la indagación sobre las herramientas utilizadas en la investigación histórica. En tal sentido, el historiador y crítico Juan Cruz Pedroni, abre la intimidad de las notas de sus conferencias dictadas en museos nacionales y sus apuntes de clase, develando los entretejidos latentes de la oralidad y la organización íntima que atesoran las hojas sueltas sin renglón. Diagramas vulnerables, dibujos e insistencias de lecturas reescritas con bolígrafo dejan a la intemperie el oficio silencioso del investigador, quien alguna vez supo ser un estudiante de historia que leyó a Vasari de un libro fotocopiado y subrayado por muchas manos.
Capas de tiempo y de trazos son las que también realiza con birome Vic Musotto en sus Dibujos aprendizajes. En ellos, la artista repite palabras, fechas y conceptos de sus lecturas, construyendo desde la reiteración y la insistencia de sus manos un procedimiento de aprendizaje que hace reverberar la pregunta: ¿será que las ideas son dibujos? O bien, ¿cómo será acostarse con las ideas? Si las pasiones se condensan en acciones y disposiciones, Manuel Molina hace de ellas un campamento con luces de artificio: una “cita” —o varias— en una playa. Como deriva de sus Investigaciones Adornianas, en la serie que parafrasea a Tracey Emin (Everyone I Have Ever Slept With 1963–1995), la cita se presenta como un recurso retórico lo suficientemente versátil como para devenir pez inflable. Con la elasticidad contemporánea de la referencia y la erudición, Todas las ideas con las que me he acostado hace estallar —en un encuentro amoroso con fuegos artificiales— las preguntas por las obras de arte, los objetos industriales y la experiencia estética.
Como quien va de cita en cita —de desamor en desamor— o quien se pregunta por su relación íntima con la historia del arte, las obras de Pablo Rosales y Regina Igarzabal acercan humores que están lejos de la melancolía; más bien se aproximan a gestos desviados que reactualizan, de manera caprichosa y desprejuiciada, el vínculo con el documento, el archivo y el dato histórico. Egresados CIA, Museo Bailable, Pettoruti, catálogos de arte argentino: hacen de las fuentes una fiesta y de la pintura un documento vivo.
Como una oda al pasado técnico con aguafuertes y aguatintas, Juan Reos convierte la inquietud por la documentación en un destino poético. Antes, un mundo sin reliquias recupera, bajo el efecto de la hipnosis, happenings, acontecimientos y producciones artísticas de los años sesenta argentinos que se guardan en relatos de artistas e historiadores Sin necesariamente hablar de historia oral o de poner en cuestión la importancia del registro sobre el cual el arte contemporáneo basa muchas de sus propuestas, el artista parece ensoñar el concepto de desmaterialización de la obra para ponerlo a jugar con el de la historia.
¿Cómo registra una artista su relación silenciosa con la reserva de un museo? ¿Hasta dónde las técnicas de restauración tocan el tiempo presente? Mariana De Matteis es una artista investigadora, una artífice sensible del procedimiento que lleva la tarea de estar en contacto con la colección de un museo al ejercicio sublime de la fantasía. La cobertura de una escultura que roza el mármol para protegerla del polvo puede, en sus manos, devenir en superficie plástica donde realizar un frottage y transformarse así en sudario escultórico. Los barnices e hisopos que se utilizan para restaurar se convierten en herramientas para echar luz sobre las emociones que esconden las pinturas que esperan, expectantes, a ser compradas en el mercado paralelo. Con delicadeza, en silencio y sin la luz del sol, la reserva resguarda secretos; Mariana los saca un rato de su intimidad, como aquel beso que se dieron Julio Vanzo y Antonio Berni en la oscuridad del Castagnino.
En un silencio similar (aunque ya no de una reserva, sino el de las bibliotecas), se encuentran las pinacotecas, la revistas de tirada masiva sobre museos del mundo o los fascículos de artistas -europeos blancos y mayoritariamente hombres- que ocupan los anaqueles de la biblioteca doméstica. Con estos materiales, tijeras y con el procedimiento de la clasificación y desclasificación, Juana Simona escudriña las pinacotecas que circulaban a finales de los años noventa en la Revista Noticias. Con reproducciones laminadas de Paul Signac, Childe Hassam, Toulouse Lautrec, Edgar Degas, Piero della Francesca y Giotto di Bondone, la artista realiza una colorimetría exhaustiva. Contemplando la curva como dirección, propone ejercicios de abstracción a través del collage, transformando las imágenes impresas en imágenes por venir. En el mismo sentido, pero contemplando la representación floral, Paula Landoni recorta flores que encuentra en pinturas reproducidas y acopia sus epígrafes, para en un ejercicio evocativo, a través del contorno y de la palabra dislocada, recomponer las ausencias y presencias que trazan los grandes relatos de la (H)istoria.
Ramona, la revista de arte sin imágenes que fue publicada del año 2000 al 2010 fue uno de los espacios de circulación de la escritura sobre arte que más motivaron a la generación de artistas argentinos de esa época. Mariela Scafati fue una de ellas. A través de la lectura de una entrevista que la artista Carla Bertone le realiza a Lidy Prati en un bar de Buenos Aires en el 2004, Scafati realiza ¡Teléfono! Un diálogo con Lidy Prati, una instalación que pone en acto las preguntas sobre el arte concreto, su internacionalización y las inquietudes que atravesaban a les artistas en aquellos años cuarenta de la Revista Arturo. ¿Hasta dónde puede una revista?¿Qué formas puede tomar la voz?
Siguiendo los meandros de las reescrituras de las historias, el curador y artista Javier Villa trabaja en torno a la figura del crítico Pierre Restany, quien junto a Frans Krajcberg y Sepp Baendereck “encontrarán en el Río Negro la oportunidad de ponerle nombre a una nueva corriente estética: el Naturalismo integral, que se sumará a la lista de invenciones lingüísticas hechas por el crítico francés en territorio latinoamericano, como el pop lunfardo o el arte guarango”. Con una reescritura ficcional y teatral, Villa recupera las concepciones cíclicas del tiempo prehispánico poniendo en primer plano la cronocolonialidad.
Cuando fui estudiante de Historia de las Artes Visuales en la Facultad de Bellas Artes de la UNLP, el programa de estudio de aquellos años incluía el paso por los talleres complementarios de plástica. Uno de ellos fue el de Pintura, en el cual habitan los atriles construidos con maderas y puertas que acogen los desbordes de las pinceladas y que Nicolás Martella retrata y enaltece en sus fotografías. Esos mismos años los contenidos de nuestras cursadas apenas estaban atravesados por una perspectiva decolonial, y aún así se insinuaban intenciones de repensar la Historia del Arte.
Ese repensar, reescribir, resituar, me acompaña hasta el presente y esta muestra es de alguna manera un homenaje -y una invitación- a todes aquelles que se sientan convocades a seguir la provocadora propuesta que hace diez y siete años promovió como consigna Santiago Villanueva: “Hoy voy a cambiar la historia del arte”, vamos.
Guille Mongan. Historiadore del arte, investigadore independiente, curadore, docente y artista. Investiga y produce, tanto individual como colectivamente, en torno a las metodologías, narraciones y performatividades de la investigación artística; las prácticas artístico políticas; y el archivo como espacio de experimentación de relatos y memorias. Estudió su carrera de grado en Historia de las Artes Visuales en la Facultad de Artes de la UNLP, La Plata, Argentina y su Magíster en Historia del Arte Contemporáneo y Cultura Visual en el Museo Nacional Reina Sofía/Universidad Autónoma de Madrid (UAM), Madrid, España. Actualmente se encuentra haciendo su Doctorado en Historia en la Escuela Interdisciplinaria de Altos Estudios Sociales (IDAES), UNSAM, Argentina. Es miembre de la Plataforma de investigación, discusión y toma de posición colectiva RedCSur donde actualmente se desempeña como coordinadore.



